jueves, 7 de abril de 2011

Wok de verduras y fideos japoneses con leche de coco

Esta es una de mis recetas más típicas. Es sencilla, me la enseñó una tía mía un fin de semana que fui a ver a mi prima y descubrimos que era realmente buena para esos días que una se levanta con una resaca espantosa.

Ingredientes:

Un pimiento

Media cebolla

Una zanahoria

Un puñado de setas

Medio calabacín

Un diente de ajo

Una pechuga de pollo
Fideos largos de arroz (somo como los espagettis, pero blancos y mucho más finos, el embase suele tener caracteres asiáticos adornando la bolsa; para mí, fueron un descubrimiento)

Personalmente, me gusta más con dátiles, pero no son obligatorios.

Salsa de soja
Una lata de leche de coco (la que yo compro es de la mítica marca de Blue Dragon, la venden en los chinos, en el Mercadona y, aquí, la tenemos en E'Lecler).

Modo de preparación

Lo primero es picarlo todo. Lo primero que hay que cortar son el pimiento y la cebolla porque es lo que más tarda en hacerse. Hay que limpiarlo bien, al pimiento hay que quitarle todo lo de dentro y las pipas para que no repita y a la cebolla hay que quitarle bien la piel. Si quieres que quede con una presentación más auténtica, córtalos en cuadrados, o sea, en lámitas cuadradas pequeñas, así es como lo hacen los asiáticos. Si no sabes o no quieres, córtalo en tiras o de cualquier otra forma que te parezca más cómoda o rápida, no cambia el sabor, sólo la presentación.

La zanahoria y el calabacín hay que cortarlos en tiras, como las patatas del McDonalds (no sé cómo se llaman los cortes en cocina, no soy cocinera, sólo me divierte probar cosas nuevas :-P). El ajo, hay que picarlo muy pequeño, acordándote siempre de quitar el gérmen de dentro para que no repita. La pechuga del pollo es recomendable cortarla en tiras pequeñas o en dados. A mí me gusta más en tiras, pero todo varía en función del gusto de cada uno. Las setas, si son pequeñas, dejarlas tal cual, si te parecen muy grandes, trocéalas a tu gusto hasta que queden a buen tamaño.

Una vez que todo está cortado y preparado, hay que poner el wok al fuego. Yo le pongo a fuego alto primero, con unas gotas de aceite, y lo bajo a fuego medio cuando ya está caliente. Entonces, añade la cebolla y el pimiento. Hay que cocinarlos dándole vueltas de cuando en cuando para asegurarte de que no se queman ni se pegan al fondo. La cocina en wok es más lenta que la cocina en sartén y produce un efecto diferente, a medias entre la plancha y la cocción. Cuando la cebolla y el pimiento estén blandos (la cebolla además se habrá puesto transparente) hay que añadir el pollo, la zanahoria, las setas y el calabacín.

Aquí hay que estar muy atentos, porque si no vigilas bien, se te puede pegar todo. Por eso, hay que darle vueltas constantemente a fuego medio. Añade también un buen chorro de salsa de soja, el diente de ajo picado y ponle especias. Yo suelo ponerle dátiles bien picaditos, piñones, algo de tomillo y un poco de pimienta. No pongo sal porque la salsa de soja ya tiene suficiente (además, los asiáticos no cocinan con sal, que yo sepa).

Cuando esté todo bien hecho (se te abrirá el apetito conforme todo vaya estando en su punto), hay que añadir la leche de coco. No te preocupes si al sacarla de la lata la ves espesa o sólida, es normal, se vuelve líquida con el calor. Acto seguido, añade los fideos japoneses (sin cocer ni nada, tal cual salen de la bolsa). Aquí es donde más atención tienes que poner porque debes asegurarte de que todos los fideos acaban absorviendo leche suficiente y no te quedan duros. Tienes que tener una poca de paciencia para no partirlos y poco a poco empujarlos con la cuchara de palo para que vayan absorviendo.

Cuando todo esté hecho, al plato y a comer. Si tienes palillos asiáticos, lo dieal es servirlo en un cuenco. ¡Que aproveche!

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